05 octubre 2009

Un pequeño Anarquista (Beatriz Ortiz)

Como la dueña de casa brilla por su ausencia, bienvenidas las visitas.
Aquí los dejo con la voz de Beatriz, compañera poeta.

UN PEQUEÑO ANARQUISTA



El más diagnosticado,
encerrado por contagio criminógeno
es un peligro público a los diez años.
Un amasijo de conspiraciones
sitúan en el submundo del delito
al pequeño anarquista
que dice cisarro en vez de cigarro,
que sueña con ser futbolista y
enfrenta la diferencia a fuerza de tropelías.
Sin un beso en la mejilla y
acechado
este paria al que nadie ve
asume taras nuevas en una esquina
donde su logo son las patadas y
el dedo del medio.
Su topografía aún no sabe adonde va.

Los derechos del niño
han sido derribados para él,
sentenciado a tres bocanadas diarias de Robotril,
alucina que su vida es otra.

16 mayo 2009

un susto

Hoy en las noticias anunciaron un software que ayuda a aprender matemáticas a los niños. Al finalizar el anuncio, el periodista dijo que era el fin de la pizarra a tiza.
Tuve un susto.
Vamos a tener que enseñarle a mamá cómo usar un computador, no vaya a ser cosa que un día se caiga del mundo, como la tiza.

02 mayo 2009

No sólo
sino acentuadamente solo

26 abril 2009

ejercicio

Sólo por publicar alguna cosa...
Una reescritura del poema XV de Trilce (César Vallejo) al objetivismo.
No por patuda, sólo por ejercicio, por probar, y porque me gustaba mucho sacar fotos

XV

En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fué sacada, o tal vez qué habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos,
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir,
poca y harta y pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto...
Son dos puetas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.




Un hombre a medio deshabitar (reescritura)

En un cuarto a medio deshabitar
en una cama, en un rincón
un hombre sentado
sostiene un libro abierto
en un cuento de Daudet
mientras que en sus ojos
sostiene el reflejo de las sábanas
blancas y lisas,
y de la otra almohada
que desde tan temprano
yace intanca

La noche cae lluviosa
y el viento azota
El hombre oye el ruido de dos puertas
abriéndose cerrándose;
entonces se pone de pie y vuelve a caminar
dejando un libro abierto
en aquel rincón.

12 marzo 2009

No te vayas a creer eso de que en la vida hay que sacrificarse para estar feliz....
esa es la trampa